Columna de Alan Muñoz Medina
El termino cadáver muerto puede parecer un pleonasmo sacado directamente del chavo del ocho, pero la realidad muestra que no es así, pues un cadáver puede estar vivo o muerto en relación a quién lo diga.
Así, sí le pregunta a un fanático de los zombies, un zombie es un muerto viviente, por lo cual, su cadáver está vivo, y este a pesar de entrar en la clasificación de ser un cuerpo humano, ahora es un habitante del cuerpo de alguien que ya está muerto, por lo que el mote de cadáver vivo queda como anillo al dedo.
Usted como lector se podrá preguntar ¿Qué demonios me quiere dar a entender este tipo? y yo como buen columnista, les daré la respuesta: los cadáveres muertos son una crítica social de nuestras blasfemias.
Considero blasfemia a todo lo que a diario vivimos, pues lo que algún día nos conmocionó como lo es ver a un zombie inerte en la calle, hoy es hasta motivo de risas, chistes o peor aún de terror.
Esta sociedad de cadáveres en potencia no puede seguir con esa mentalidad de no es mi culpa, es cierto que muchos de nosotros no estamos implicados directamente en la repartición de cadáveres, pero sí tenemos mucha culpa en otras cosas.
Hacer cómico el hecho del número de muertes en Acapulco es igual de tonto que hablar bien de Aca, pero para nada debemos burlarle, así como tampoco escondernos de la triste situación que vivimos.
Tampoco es momento de escondernos, el chiste aquí es seguir nuestras vidas sin miedo, pero eso sí, con mucha responsabilidad social, procurando enfrentar al narco con todos los medios posibles, como lo es nuestra libertad de expresión.
No temamos que el expresar nuestra opinión vamos a terminar siendo cadáveres muertos, como sea, nuestros cadáveres tienen que morir algún día, y seguramente cuando llegue la fecha, sea visto como un cuerpo muriendo, y no un simple cadáver.
Tenemos como la solución más viable la responsabilidad social, todos, en cada uno de los ámbitos profesionales podemos cambiar nuestro entorno, es cuestión de usar nuestros dones por el bien común y no solo por el personal.
El hecho no es hablar bien de Aca, es hacer el bien por Acapulco.
0 comentarios:
Publicar un comentario