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domingo, 8 de mayo de 2011



De todos sabores y todos colores, Javier el Chicharito Hernández ha logrado irrumpir entre los grandes del fútbol mundial logrando un ascenso meteórico dentro de la élite del fútbol mundial, pasando de ser un desconocido a dar grandes alegrías a todo México.

Para lograr ser grande se debe empezar con el pie derecho, y así lo fue hace cuatro años cuando el jugador metió su primer gol contra el Necaxa en un debut que hacia presagiar lo grande que sería en el futuro ese tal Chicharito.

Lo malo es que, cómo si fuera un jugador del América, el Chicharito se estancó, y feo, pues durante más de dos años dio muestras de ser un jugador más del montón de esos que llenan las filas de los equipos de Primera A.

Dios perdona, y a veces da bendiciones, eso fue lo que le pasó a ese jugador, y a las lesiones del irregular Omar Arellano, la baja de juego de Bravo y el Bofo, irrumpió la nueva estrella del Manchester United, quien en poco tiempo batió los records de sus predecesores.

Un año después, Hernández gozó de toda la gloria al fichar por el Manchester United y jugar su mundial en un verano al 2X1, donde Chicharito se convirtió en el ejemplo de todo niño mexicano con su gran bagaje por los campos de fútbol.

Su progresión ha sido tan espectacular, que en un año lleva 13 goles en liga de los cuales la mayoría significaron el triunfo de su equipo, logrando convertirse por méritos propios en una de las estrellas más mediáticas del balompié mundial.

Todas sus acciones le han llevado a recibir toda clase de críticas, pues desde su entrenador hasta Pelé han opinado de él.

“No, no, tu no puedes ser Hugo Sánchez, otro que también hizo mucho goles” dijo Pelé, el mejor jugador de fútbol en la historia.

"Él tiene dos pies y el ritmo rápido de quemar. Y él sabe que es la meta. Creo que será una adición maravillosa a nuestro equipo” dijo el entrenador del Manchester United, Sir Alex Ferguson sobre Chicharito.

Ante todo este inicio tan esperanzador, solamente queda esperar con ansias el futuro de este magnífico jugador, que a buen seguro, seguirá dando alegrías a toda la afición mexicana semana a semana.

Los 13 de CH14



Frente a la estatua erótica de Acapulco de la mujer desnuda que tira agua, estaba sentado una persona desentonada, cuya ropa era una mezcla de modernidad con la gala propia de un hippie sesentero.

Nadie podía imaginar que detrás de esa apariencia demacrada estaba el estereotipo de buen ciudadano que una sociedad con nuestra aguerrida problemática requiere.

Así, ese personaje andrajoso recordaba lo que pudieron ser sus últimos suspiros producto del montón de vídeos (y crónicas sea dicho de paso) que vio en páginas para adultos no pornográficas de la web como Agoraguerrero y el Blog del Narco.

Y es que en una de esas noches pornochas, el ciudadano modelo encontró algo peor que el porno explícito de youporn (versión porno de youtube), pues encontró la versión hardcore del programa de Chabuelo.

La violencia era igual a la del programa de Chabuelo, con todo y propaganda incluida, aunque aquí no eran los juguetes hasbro, era una marca de ropa mucho más cara que la que anteriormente usaba la nacada.

En su trayecto por el sitio, el buen ciudadano encontró cosas más aterradoras, los títulos incitaban a entrar y como si el vídeo se llamara un par de lesbianas vírgenes, el usuario entró al link de mujer decapitando un hombre.

Un choque entre lo indignante y lo grotesco ocupó el centro del corazón del usuario, no sabía si era más grotesco el vídeo o el comentario del cibertroll que rezaba “Acapulco 21, Ciudad Juárez 25, Ciudad Juárez la número uno”.

El momento fue un choque de lo que el personaje creía y lo qué en realidad existe, la sensación de vivir en una película de terror donde cualquiera podía ser el asesino serial era más que indescriptible, era asquerosa.

Seguir viendo las fotos era visitar una carnicería, salvo por el hecho de que la carne no se veía nada apetitosa, todo lo contrario, pues las condiciones insalubres revolvían el estomago de todos, hasta de los que comen en las sucias taquerías de la calle.

Ciudadano Kane región 4 tomó su touchpad e hizo lo más cobarde que pudo hacer, huir de la página, y como vil cobarde, se fue al único sitio donde había la suficiente cantidad de personas para no sentirse desprotegido, Facebook.

Facebook no era la excepción del temor por el narco, pues dentro de él había toda clase de sandeces propias de un cobarde tales como “que los tontos protesten, yo mejor me quedo en mi casita a jugar wii”.

Borrar del top friends a ese sujeto era lo más lógico, pero facebook no es para pelearse por cualquier expresión de opinión por más estúpida que esta sea, así, que el ciudadano modelo se limitó a seguir navegando en el mar de idiotas.

La riqueza en los comentarios era tan pobre hasta que un corto mensaje atravesó su sensibilidad como si de una bala se tratara.

Las lágrimas se van al suelo y las oraciones al cielo, ángel de la guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día

Esas eran las palabras de un alma abatida, de una persona que apenas está en el camino hacia su luz, que sin embargo, cayó por culpa de la mierda que tenemos como sistema.

Ahí estaba el resultado de la lucha de Calderón, “vamos ganando”, si la victoria de esa guerra contra el narco tenía como resultado acabar con una familia, pues bien hecho Calderón, lo lograste y terminaste con la felicidad de un alma.

Ese fue el pensamiento del usuario al pasar sobre ese comentario del que algún ignorante regaló un “me gusta” sin pensar que el “me gusta” es la opción de aventar un jitomatazo en esa situación.

Una gran amiga perdió a su mentor, pero no todo fue decepción, pues como si de una moraleja se tratara, ella ganó un ángel de la guarda, y a su vez, también logró tocar el prendedor de una persona.

Esa persona, encontró entre toda su decepción por la sociedad, la posibilidad de que su voz y sus ideas fueran clave para que más personas rechacen la violencia, y no pasen junto a ella riéndose como si fueran chistes de Polo Polo.

Llegó el momento donde nuestro legado puede ser cambiar el destino al que tan condenados estamos, donde los humanos se rebelan ante los zombis de la tierra de los zombies armados.

Donde los narcos son expulsados de nuestra sociedad y donde todos rechazamos el hecho de que para satisfacer un vicio, se tengan que pagar tantas vidas.

Ya lo hemos logrado, muchos productos han sido excomulgados de nuestra sociedad cuando la gente se da cuenta que la soya proviene de menos maltrato que la carne, ahora es tiempo de abandonar la droga cuando para que ella llegue a nuestras jeringas murieron tantas personas inocentes.

Una decepción esperanzadora

miércoles, 4 de mayo de 2011



Alan Muñoz Medina

Seguramente nos ha pasado alguna vez el hecho de que sale más barato comprar algo nuevo que repararlo, a pesar de que nuestro artículo tenga poco tiempo en nuestra posesión, pues bien, ésto se llama obsolescencia programada.

Actualmente todos somos víctimas de ella, sin excepciones, desde el más crítico hasta el más manipulable, y es que la obsolescencia programada se ve en todo lo que compramos a diario y a final se descompone.

Aquí no es cuestión de ver si necesitamos algo o no, pues la obsolescencia surge dentro de la sociedad de consumo ya instaurada, aquí la cuestión era vender lo mismo una vez que ya me han comprado.

La idea seguramente suena mal actualmente, pero bajo el contexto en que surgió podría parecer que no, y es que en medio de una crisis económica, debía inventarse un método para mantener activas las ventas.

La solución, la obsolescencia programada, los primeros villanos detrás de ella, fueron los productores de focos, quienes ante las bajas ventas vieron el reducir la capacidad de sus filamentos como la opción de relanzarse al mercado.

Sin embargo, el nuevo ministerio del mal capitalista caería en una ambición que terminó contagiando a todas las demás empresas, fue así como poco a poco la calidad de los productos cayó sin dar explicaciones.

Después, la economía ya estaba reactivada, y con ella el nuevo concepto en funciones latentes, concepto, que afectó a las nuevas innovaciones, como lo fue la tela de poliéster en las medias de mujeres.

Ahora las empresas innovaban y creaban nuevas tecnologías, pero cuando éstas superaban los estándares de calidad, sus fabricantes se veían obligados a investigar en perjuicio de su invento, bajando la calidad de ellos paulatinamente.

Es así, como el cinismo supero la calidad de producción, y ahora la gente se veía condenada a comprar basura en bruto, pues a todos los productos les hacía falta ser pulidos para mostrar su verdadera cara.

El avance de tecnologías, también significó un retroceso para el bienestar de los clientes, pues ahora no era tan necesario diseñar el método para descomponer un aparato, ya que ahora basta con un simple chip para lograr ese cometido.

Indicios para lograr la presente afirmación no falta, pues las impresoras se convirtieron en ejemplo claro de ello, ahora dentro de ellas traen un chip que al llegar a determinado número de usos terminaban por descomponer el aparato.

Lo grosero de ésto sería, cuando muchas empresas en su afán de ofrecer obsolescencia programada como producto, empezaron a descontinuar el servicio a sus productos, como fuera el caso de los primeros Ipod.

Éticamente hablando, la sociedad de consumo obligó a tomar dicha medida para mantenerse, sin pensar que en un futuro no muy lejano, el mundo sufriría los estragos de la contaminación generada por la obsolescencia programada.

La gente ahora compra relleno para basureros, a corto o largo plazo, pues el único futuro que sus productos tienen asegurados es formar parte de dichos recintos de ratones y pepenadores en búsqueda de comida.

Lejos de que la solución al problema esté cercana, lo cierto es que tomar un nuevo modelo de producción podría ser el soplo de aire fresco que tanto busca al mundo, ya que está demostrado que producir durabilidad, no es imposible.


El arte de comprar, usar y tirar

Querer ser el candidato de la gente pensante no es el mejor camino para llegar a ser gobernador en Guerrero, al menos, esto será demostrado en las próximas elecciones por el candidato Marcos Parra, quien de poco le van a ayudar sus propuestas.

Quizás, un proyecto bastante más realista que el de sus competidores sea el culpable de que en un estado donde cuentan más unas sandalias que un proyecto de desarrollo, donde la democracia debería ser elitista.

Y es que no se puede evitar repudiar a la gente que espera que les lleguen a dar todo en la mano, quienes son culpables que al final de cada sexenio decenas de promesas queden en eso, promesas, que nunca se cumplieron.

Un pueblo creador de políticos fallidos, quienes entre sus víctimas se encuentran las personas que no elijen a ciertos candidatos por no decirles lo que desean escuchar, el pecado es decir la verdad y nada más que la verdad.

No pretendo poner a Marcos Parra como la luz salvadora entre los tres candidatos, pues puede que él mismo acepte ese rol que Guerrero le ha dado, el de candidato de relleno que se va a inflar las bolsas del dinero para publicidad.

Dicho ésto, no le quita que su discurso sea el más convincente en una pugna donde dos primos se pelean el trono presidencial, como si de un partido de fútbol entre chivistas y americanistas se tratara, y al igual que en el deporte, el ganador no le va a beneficiar en nada a esos aficionados que gritan los nombres de sus jugadores sin que éstos los volteen a ver.

Puede que la idea de construir más escuelas sea mejor que la de dar útiles, o que dar fertilizante sea peor que promover la recolección, como sea, Guerrero prefiere fiestas de quince años en la montaña como cobro de los seis años que anteriormente sufrió.

Lo que ni Parra, ni Aguirre, ni mucho menos Añorve prometen, es la solución a todo el problema, formar individuos críticos, para que en las próximas elecciones, tal vez, la historia que va a escribirse, no se repita.

El candidato de los pensantes



Alan Muñoz Medina

Bajo la premisa de abrir las puertas de México al mundo, el expresidente de México, Carlos Salinas de Gortari inició el proceso que se podría considerar el inicio del neoliberalismo en la nación, una nación que pedía a gritos un cambio de modernización en relación al estancamiento que se había vivido durante más de medio siglo.

Así, Carlos Salinas de Gortari inició su plan maestro, consistente en primero, separar algunos de los servicios del control del estado, permitiéndoles a terceros tener el control sobre éstos, ejemplos de esto son varios como Telmex, eso sí, quedando muy pocas concesiones al servicio del estado.

El plan prosiguió, y la segunda parte de éste, es abrir las puertas a los países del resto del mundo mediante las aperturas comerciales, tal como lo fue el tratado de libre comercio, dando una imagen del México potencia que se buscaba crear, pero también poniendo medidas un tanto desiguales en pro de su país.

Desgraciadamente, tanto el punto uno, como el punto dos, terminarían siendo muestras claras de la baja penetración que tuvo el neoliberalismo tiempo después, pues en el primer caso, en vez de beneficiar la separación del estado con los servicios, solamente vino a crear monopolios como la susodicha Telmex, perjudicando a los que debieron ser beneficiados.

Por su parte el tratado de libre comercio no trajo consigo los avances que convertirían a México en potencia, pues a la larga se ha visto que dicha apertura resultó un fiasco que aún sigue engrosando las arcas económicas de Estados Unidos.

Es así, como el intento de modernizar a México dejó en claro que el neoliberalismo económico solamente puede ser una alternativa de crecimiento en el caso de que esté bien implementado, ya que con una perdida de poder total, así como una igualdad a la hora de hacer los tratados, pudieron quedar mejores resultados.

El neoliberalismo de Carlos Salinas de Gortari



Ingleses, franceses y mexicanos, una sopa de letras que no tiene precisamente el mejor sabor del mundo, pues peleas, humillaciones y una que otra declaración ridícula son las palabras que se forman al revolver la comida con una cuchara.

Los ingleses siempre tirando groserías contra los mexicanos, sin ver que somos un país con mucha más garra de la que ellos siempre tendrán, conquistadores ridículos que día a día tienen que reconocer que uno de esos seres perezosos los supera en su liga, pues el Chicharito tiene muchos más goles que Rooney, incluso nuestra oveja negra Carlos Vela tiene los mismos goles que los orgullos Steven Gerard o John Terry.

Más vergonzosa resulta la situación en la que los galos se enfrascan con México, demostrando su inferioridad cultural frente a los aztecas, pues como si la derrota en el mundial no les bastara, ahora se van con una nueva derrota a sus casas, pues Florence Cassez pasará mucho tiempo siendo la joya de la corona del sistema político mexicano.

En México, tenemos mucho de donde ofendernos, pero también de que sentirnos orgullosos, pues ante los intentos de atacar la soberanía por parte de esos dos grupos de enemigos, nuestro sentimiento patriota se mostró muy enaltecido ante las victorias frente a los invasores.

Así, como en el himno nacional mexicano dijera “Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo, piensa ¡oh Patria querida! que el cielo un soldado en cada hijo te dio”, y dichos soldados fuimos todos, los que con nuestra indignación ganamos el enfrentamiento ante unos conductores ignorante de México que sumados a un país sumido a la tiranía de un gobernante, no pudieron contra el fervor mexicano.

El niño que vivió

Duele aceptar, que después de diez años, he sufrido una serie de cambios en mi percepción de las noticias, admito, que alguna vez fui de los niños que no dormían porque Orlando Magaña podía estar en cualquier lugar, incluso debajo de mi cama, esperando a que yo me asomara para matarme y llevarme a un inframundo digno del animé japonés.

Orlando Magaña fue una figura que me inspiró más miedo que la posibilidad de que Majin Boo me asesinara en su invasión al mundo, aunque menos que el suceso de que eso el payaso me saliera entre las rejillas de la coladera mi baño, al fin y al cabo, era un niño que se asustaba fácilmente.

Años después, mi criterio, al igual que el de muchos de mis lectores, evolucionó de una manera considerable, ahora mi visión de los villanos ha cambiado, Orlando Magaña se convirtió en un asesino común y corriente comparado con los culpables de las decapitaciones diarias.

Ahora, los problemas que se llevan mi imaginación no son tan fantásticos, y pongo a juicio los Kalimbazos, pero me resulta de indignación saber lo que le pasó a Carmen Aristegui, una colega que no conozco, pero admito que la admiro, por su forma de haber dicho las cosas.

Pienso, que estamos frente al momento, donde todos debemos alzar la voz, y pedir que no se repitan injusticias, donde una voz que generalizaba todas las nuestras problemáticas, tuvo que salir por causas injustificadas, quitándonos de manera arbitraria el derecho a la libertad de expresión en la que muchos coincidíamos.

Las dos mejores noticias del año



Columna de Alan Muñoz Medina

El termino cadáver muerto puede parecer un pleonasmo sacado directamente del chavo del ocho, pero la realidad muestra que no es así, pues un cadáver puede estar vivo o muerto en relación a quién lo diga.

Así, sí le pregunta a un fanático de los zombies, un zombie es un muerto viviente, por lo cual, su cadáver está vivo, y este a pesar de entrar en la clasificación de ser un cuerpo humano, ahora es un habitante del cuerpo de alguien que ya está muerto, por lo que el mote de cadáver vivo queda como anillo al dedo.

Usted como lector se podrá preguntar ¿Qué demonios me quiere dar a entender este tipo? y yo como buen columnista, les daré la respuesta: los cadáveres muertos son una crítica social de nuestras blasfemias.

Considero blasfemia a todo lo que a diario vivimos, pues lo que algún día nos conmocionó como lo es ver a un zombie inerte en la calle, hoy es hasta motivo de risas, chistes o peor aún de terror.

Esta sociedad de cadáveres en potencia no puede seguir con esa mentalidad de no es mi culpa, es cierto que muchos de nosotros no estamos implicados directamente en la repartición de cadáveres, pero sí tenemos mucha culpa en otras cosas.

Hacer cómico el hecho del número de muertes en Acapulco es igual de tonto que hablar bien de Aca, pero para nada debemos burlarle, así como tampoco escondernos de la triste situación que vivimos.

Tampoco es momento de escondernos, el chiste aquí es seguir nuestras vidas sin miedo, pero eso sí, con mucha responsabilidad social, procurando enfrentar al narco con todos los medios posibles, como lo es nuestra libertad de expresión.

No temamos que el expresar nuestra opinión vamos a terminar siendo cadáveres muertos, como sea, nuestros cadáveres tienen que morir algún día, y seguramente cuando llegue la fecha, sea visto como un cuerpo muriendo, y no un simple cadáver.

Tenemos como la solución más viable la responsabilidad social, todos, en cada uno de los ámbitos profesionales podemos cambiar nuestro entorno, es cuestión de usar nuestros dones por el bien común y no solo por el personal.

El hecho no es hablar bien de Aca, es hacer el bien por Acapulco.

Los Cadáveres Muertos