Frente a la estatua erótica de Acapulco de la mujer desnuda que tira agua, estaba sentado una persona desentonada, cuya ropa era una mezcla de modernidad con la gala propia de un hippie sesentero.
Nadie podía imaginar que detrás de esa apariencia demacrada estaba el estereotipo de buen ciudadano que una sociedad con nuestra aguerrida problemática requiere.
Así, ese personaje andrajoso recordaba lo que pudieron ser sus últimos suspiros producto del montón de vídeos (y crónicas sea dicho de paso) que vio en páginas para adultos no pornográficas de la web como Agoraguerrero y el Blog del Narco.
Y es que en una de esas noches pornochas, el ciudadano modelo encontró algo peor que el porno explícito de youporn (versión porno de youtube), pues encontró la versión hardcore del programa de Chabuelo.
La violencia era igual a la del programa de Chabuelo, con todo y propaganda incluida, aunque aquí no eran los juguetes hasbro, era una marca de ropa mucho más cara que la que anteriormente usaba la nacada.
En su trayecto por el sitio, el buen ciudadano encontró cosas más aterradoras, los títulos incitaban a entrar y como si el vídeo se llamara un par de lesbianas vírgenes, el usuario entró al link de mujer decapitando un hombre.
Un choque entre lo indignante y lo grotesco ocupó el centro del corazón del usuario, no sabía si era más grotesco el vídeo o el comentario del cibertroll que rezaba “Acapulco 21, Ciudad Juárez 25, Ciudad Juárez la número uno”.
El momento fue un choque de lo que el personaje creía y lo qué en realidad existe, la sensación de vivir en una película de terror donde cualquiera podía ser el asesino serial era más que indescriptible, era asquerosa.
Seguir viendo las fotos era visitar una carnicería, salvo por el hecho de que la carne no se veía nada apetitosa, todo lo contrario, pues las condiciones insalubres revolvían el estomago de todos, hasta de los que comen en las sucias taquerías de la calle.
Ciudadano Kane región 4 tomó su touchpad e hizo lo más cobarde que pudo hacer, huir de la página, y como vil cobarde, se fue al único sitio donde había la suficiente cantidad de personas para no sentirse desprotegido, Facebook.
Facebook no era la excepción del temor por el narco, pues dentro de él había toda clase de sandeces propias de un cobarde tales como “que los tontos protesten, yo mejor me quedo en mi casita a jugar wii”.
Borrar del top friends a ese sujeto era lo más lógico, pero facebook no es para pelearse por cualquier expresión de opinión por más estúpida que esta sea, así, que el ciudadano modelo se limitó a seguir navegando en el mar de idiotas.
La riqueza en los comentarios era tan pobre hasta que un corto mensaje atravesó su sensibilidad como si de una bala se tratara.
“Las lágrimas se van al suelo y las oraciones al cielo, ángel de la guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día”
Esas eran las palabras de un alma abatida, de una persona que apenas está en el camino hacia su luz, que sin embargo, cayó por culpa de la mierda que tenemos como sistema.
Ahí estaba el resultado de la lucha de Calderón, “vamos ganando”, si la victoria de esa guerra contra el narco tenía como resultado acabar con una familia, pues bien hecho Calderón, lo lograste y terminaste con la felicidad de un alma.
Ese fue el pensamiento del usuario al pasar sobre ese comentario del que algún ignorante regaló un “me gusta” sin pensar que el “me gusta” es la opción de aventar un jitomatazo en esa situación.
Una gran amiga perdió a su mentor, pero no todo fue decepción, pues como si de una moraleja se tratara, ella ganó un ángel de la guarda, y a su vez, también logró tocar el prendedor de una persona.
Esa persona, encontró entre toda su decepción por la sociedad, la posibilidad de que su voz y sus ideas fueran clave para que más personas rechacen la violencia, y no pasen junto a ella riéndose como si fueran chistes de Polo Polo.
Llegó el momento donde nuestro legado puede ser cambiar el destino al que tan condenados estamos, donde los humanos se rebelan ante los zombis de la tierra de los zombies armados.
Donde los narcos son expulsados de nuestra sociedad y donde todos rechazamos el hecho de que para satisfacer un vicio, se tengan que pagar tantas vidas.
Ya lo hemos logrado, muchos productos han sido excomulgados de nuestra sociedad cuando la gente se da cuenta que la soya proviene de menos maltrato que la carne, ahora es tiempo de abandonar la droga cuando para que ella llegue a nuestras jeringas murieron tantas personas inocentes.